AMOR Y CADENAS DE UNA MUJER

Esclava del dinero que no alcanza,
mientras ellos derrochan sin mirarme.
Esclava de fogones y derechos
para bocas que quieren ser saciadas.
Esclava de fatigas y vacío,
robot triste, de triste deambular.
Esclava del cariño de la sangre,
hojas secas de un árbol en la niebla.
Esclava de costumbres y enseñanzas,
y en mi trabajo nadie me sonríe.
Esclava con el “burka” por atuendo,
tupida red que es velo y es sudario.
Esclava: varios ojos te circundan,
exigen que se cumpla la rutina.
Esclava de este cuerpo que me duele
con un alma pidiendo más consuelo.
Esclava depresiva.
Esclava en el olvido.
ESCLAVA. Intuyo el último recodo
donde me espera paz y no cadenas.

Cristina Martínez Núñez

Gijon, Asturias, España

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