CIERTOS CORAZONES DE HUMANOS, SON PILTRAFAS

¡Pobre bolsón de femeninos huesos!
-No de otra forma él ve así a la mujer
a la que pega- un hombre sin decoro.
Otro abusa, también, del sentimiento
de ese latir total por su persona,
en una amante, siempre, sometida,
por no buscar sus iris otra cara.
No importa nada -para que le arranquen
a alguna otra derechos genuinos-
que tenga una vastísima cultura.
Hombres que maltratáis a las mujeres…
¿Qué piltrafas tenéis por corazones?
¿Podeís herir, de tal forma, a la madre
de la que nacen vuestros propios hijos?
Si hay un hombre renombrado ladino
porque trata en ventas del fiel pubis
de la mujer que, así, se le somete,
es porque, en estos lares, aún, existen
otros que pagan por sexual disfrute.
¡Mujer, procura de este lance huir,
tu autoestima poniendo en alto grado!
Claro que, si se ama, no es muy fácil
Decirle a la pareja: “Yo me voy”,
ya que ella mira al hombre como un rey…
Sé prudente, mujer, no te confíes.
Antes de unirte a un hombre, ve si tiene
un bondadoso corazón y ética.
Hay que lucher, de veras para suprimir
el trato innoble de ese Adán tozudo,
que, bien, se ve sigue siendo el “hereu”
de tal desnudo antepasado nuestro.

Amparo Guerrero Martín
Madrid, España

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