CO-RAZÓN

Inquieta resurrección de la carne
Que te levantas airada,
No cejes en tu empeño de nacer,
A un vaso de sangre que emborracha el alma,
A un blanco oscurecer de la conciencia,
Que se amamanta en tu placer
Y mana sin límite de nuevo en la noche.

La botella vacía llena el tapete blanco,
Se enredan las puntillas con los recuerdos.
La rosa seca rompe el ángulo del cuadro
Busca el punto de fuga donde no duela el cuerpo.
El licor cala de fría lluvia el marco del retrato,
El rostro serio contempla cómo presta la mesa
Toda su espalda para llenar de cosas la tarde.

Miro por encima de mi hombro
Hacia atrás las lágrimas vienen solas
Caminando hacia mi cara
Buscando cobijo en mis ojos
Antes de unirse a la lluvia
Y caer por la ventana.

Detrás de cada grito
Surge agazapada la duda
Y se desnuda el golpe
Aparece agrietado el paisaje
Desbordado de la lluvia
En los ojos cuadriculados
de la argucia. Siempre ciega.

Ángela Ibáñez

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