EL TRIUNFADOR INFELIZ

Erguido, elegante, egregio,
siempre dispuesto y siempre erecto,
casi caballero, casi perfecto.
Los amigos en la calle te celebran
tu virilidad y tu presencia.
La familia venera tus triunfos,
te proclaman un ágil modelo masculino a seguir,
mientras tu mujer sufre tus ofensas
en el silencio, único espacio que queda,
después del trato perverso.
Tu círculo de agresiones se cierra,
condicionante de muy alto riesgo.
Tu violencia verbal la minimiza y la ahoga.
También diezmas, sometes y menosprecias,
pero olvidas algo, lo más importante quizás,
dejaste escapar el amor de tu pareja,
y con él, la felicidad se alejó de ti asustada,
sin marcha atrás y veloz, por tu puerta principal.

Maricel Mayor Marsán

Close this window