ESA MUJER...

Esa mujer, se asoma a la vida

por su exigua ventana,
mientras voces de niños
aletean los pasillos, ahí,
cuando una voz cascada
desde el rincó oscuro,
en letanía incoherente
mordisquea su siglo

Un puchero revienta

las legumbres del mundo.
Los relojes disparan, así,
fusilando las horas
de esa mujer callada;
y el espejo se vuelve
para no herir azogues,
para ser generoso,
prudentemente,
para no reflejarla.

El llavín ya chirría,

-los metales se quejan-
y esa mujer se encoge,
cuando el pánico clava
el filo en sus fronteras.

Irene Mayoral

Madrid, España

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