LA CANCION DEL ARBOL

Sólo por ver árbol cubierto de tristeza
con su larga experiencia de amarillo
valió la pena el logro de la vida.
Qué dulce canto esconde,
qué grito enciende, qué sabiduría
a cuestas por el aire.
Y abajo el hombre tan deprisa cruza
coches, casas, semáforos y niños,
camino del colegio
que apenas oye la canción del árbol.
El árbol sólo,
el árbol recio, el ábol pleno, el árbol mudo,
aquí plantado, aquí mirando, aquí rezando.
Emperador parece
junto al cemento y tanta vida
que rompe a ciegas sin mirar sus ramas,
mientras la nube llora
y con más fuerza se desnudas el árbol.
Oh nube, nube, mójame la espalda,
repite al árbol, el árbol sólo,
arrastra lo más viejo de mi savia
o conviérteme en tronco pelado y retorcido.
mas déjame esta canto,
este canto de sol, y luna, y cielo,
y verde y amarillo.
Razón de mi existencia de árbol. Arbol solo.

Soledad Cavero Rivas
Madrid, España

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