LA PALABRA NO DICHA

Se ahueca la palabra,
la palabra no dicha.
Se sepulta
carcomida, disfusa,
queda aleteando agónica
en gargantas enfermas,
que reprimen la voz
con la daga afilada del temor.
Represoras gargantas
que atornillan sus sones
en la monotonía cotidiana.
No sé…
Tal vez…
Quizás…
Puede ser…
Pero nunca el grito oculto.
Nunca el alma desnuda
en la palabra diáfana,
veraz, valiente y sana.
Nunca.
Garganta constreñida de desdicha,
tu estertor
será el rumbo tardío
de la vida.

Olga Bressano de Alonso
Santa Fe, Argentina

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