MI CANTO DE SIRENA

No me digas que fuiste al arrecife
sólo por encontrarme
y vislumbrar los barcos junto a mí.
No me digas que quieres estar cerca
de todos mis anhelos
ni que te bañas en las mismas aguas
donde procuro mantenerme a flote
cada vez que una ola sin escrúpulos
me convierte en pedazos de alga desvalida.
No me digas que intentas protegerme
cuando el rayo se cruza y la tormenta
se desahoga en furia contra el junco.

Déjame con mi canto de sirena.
Respeta esta oración que llevo dentro,
permite que tropiece y me levante
cuando escoja el camino equivocado.
No te erijas en amo de la humilde parcela
que yo busco abonar con los recuerdos
para que las semilles que planté ilusionada
florezacan algún día entre lo inútil.

Déjame en mí y sigue tu camino
que siempre consideras acertado.
rodéate del cículo de tiza
que te mantiene a salvo de tu propia verdad.
No quieras inundarme con reproches
que se vuelven quizá contra ti mismo.

Vista las estancias del auténtico amor
y, si no las encuentras,
escarba con afán en la tierra que pisas.
pues merece la pena el intentarlo.

Teresa Berenguer
Madrid, España

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