NIEBLA EN LA MIRADA

a Sharbat Gula

Diecisiete años ya que su mirada traspasó fronteras
(a través de la portada del National Geographic)
para grabarse a fuego en nuestra carne alegre
de adolescentes tumbados sobre el césped,
ajenos al sabor agreste de la guerra,
felices en el juego de vivir la vida
sin más compromiso que llenarla de tiempo.
Diecisiete años de aquel bello rostro
-enigmático, anónimo y femenino-
que reflejaba desamparo y determinación
a un mismo tiempo. Decidida muchacha afgana,
de rostro cobrizo y ojos verde mar desafiantes,
que no conoció más sendero en la niñez
que la eterna huida a través del desierto;
o los juegos oscuros de ser mayor sin edad
para asentar los ecos de la madurez, o la soledad
de quien sólo posee la flor negra de su sombra
entre las calles polvorientas de un campo de refugiados.
Diecisiete años tejidos con la tela áspera
de la desesperanza, con la semilla de la guerra
sembrada en la frontera rasa de la muerte,
con el hambre de vida en la mirada y la tristeza
cosida en la rejilla estrecha de un burka carcelero.
Diecisiete años después aquella joven es madre
de tres hijas, ofrece una mirada tímida, desángelada,
golpeada por el dolor, el miedo y la bruma espesa
que el destierro, la huida, la flor roja de la guerra
siembra en los pozos de la carne. Y en el corazón.

José Luis García Herrera

Abrera, mayo-2002

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