PLACENTA

Mientras la vida fluye
en un mar de rutina;
mientras las venas juntan
ríos palpitantes de sangre ardiente;
yo te espero.

Porque el desearte se transforma en puente
y el añorarte en almohada de sueños.
Carne,
marca roja de hierro ausente
que te vive candente.


MADRE

Instante de vida:
placer, dolor, placer, dolor
vuela profundo y clava su aguijón.

Rojas las alas tornan la hoja
suben y exprimen
los minuteros de mi reloj.

Crepúsculo naciente
aguja atrapa gris impotencia en decadencia

pincha la herida del desencuentro
en el tablero del corazón.

Doreley Carolina Coll

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