Querer y no poder

Sentirte vivo

y saber de tu cuerpo como un lastre
que te fuera envarando en esta orilla.
Soñar mucho más alto que los cóndores,
y presentirte arena, lodo, sombra
tras de tu piel de ángel.
Dolerte hasta la médula ese tiempo
que se te va llevando a quienes amas,
que se te va llevando hacia la noche.
Pararte, respirar como se vive,
y echar raíces sólidas.
Y aceptarte, uno más, a medialuna.
Comenzar a subir, muy lentamente.
Querer volverte atrás, a contrasueño.
Tomar de nuevo impulso … Casi. Espera.

o corazón

y ascenso,

Llegar a ser montaña,
en el centro más hondo de la vida.

María Pilar Martínez Barca

Close this window