Retrato cubista de mujer sola

los senos
-próximos a las rodillas-
se confunden con sus gordos pensamientos
las manos están incrustadas a las caderas
un eco se asoma por las orejas
con premeditación y alevosía
el horizonte es ciego en el talle
y dado que la nariz chorrea cabellos rubios
su mirada entorpece la posibilidad de un pañuelo

todo lo que ella es
tiene un nombre húmedo
y sin sombra

en fin
los colores le corren
por la espalda
como una leve y tierna interrogante

Alberto Martínez-Márquez

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