SUPERVIVIENTE

Las caricias de un día
se tornaron espinas
y una brecha en tu alma
se entreabrió a su dolor.

Tu mente se ha cansado
de indagar las respuestas...

Y no hay suelo que aguante
el pozo de tus sombras,
ni rayo que ilumine
tu páramo interior.

Rencores, miedos y odios
entretejen penumbras
con un porqué constante
navegando tus ojos.

Perdida en el tumulto
de las iras ajenas,
eres superviviente
en busca de tu luz.

Isabel Miguel

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