Tenaz y desarmado

Amándote
tenaz
y
desarmado
fruto feraz que busca echar raíces
he llegado hasta ti desde un pasado
anterior a la sangre y el desierto
navegado: para hallarte, mujer.

Amada, recíbeme como soy
cercado de peces y claridad
playa que tu mar acosa sin pausa
esperando caricias de tus aguas
causa que me hace nacer cada día
desarmado
tenaz
amándote.

Y si al fin llegara el plazo del aire
sin tu luz, sin tu piel y tu calor,
cuando al fin sobrevenga la noche:
regresaré más humano al ocaso,
limpio, semejante a tu claro ser,
guante que dado vuelta nada oculta.

Cuando todo hacia el olvido se allegue,
cuando el gris de las cosas se descuelgue
de su paso del nido hacia la nada
y domine el misterio de su marcha:
también vendré a verte para ver
en tus rasgos los míos, los del hombre
que habré sido, amándote, tenaz
y desarmado.

Leonardo Rossiello
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