Y mis sueños no se caerán

Hay veces que vomitaría sangre
Y escribiría líneas con ella
para depurarme y así los recuerdos se irían al olvido…
Aquellos cuchillos en mi cuerpo,
punzantes heridas,
aquel dolor sin respiración,
cuando las voces se apagan en los ahogos del pánico
y los dedos se petrifican, aunque busquen las alas de los ángeles.
Auxilio, auxíliame
quisiera caer en un colchón de espuma
pero es una cama de faquir junto al olor rancio de tu respiración jadeante.
Me voy yendo, desapareciendo, me reduces y ya no soy
o soy carne abierta?
o soy hemorragia que corre?
o sólo soy miedo?
Sólo soy un moretón,una magulladura,
unos pechos ardientes sin querer serlo
volcanes de pus e incineración
el suplicio es el que vence,
luego viene el negro y las lágrimas ácidas
junto a la culpa enrejada de alambres de puas.
Aun recuerdo, aunque quisiera una amnesia
una lobotomia para seguir,
pero el tiempo se congela y me lamo cual perro las llagas
y sigo, paso a paso por la vida con la frente alta pensando en la cúspide,
escuchando los ecos de las sonrisas puras e infantiles
esperando la esperanza de una mayor valentía.
Pero mis derechos son, mi derecho a la vida sigue.
Mi sonrisa no se va apagar, ni tampoco mis sueños.
La voluntad, la voluntad, la voluntad.

Monica Hinrichsen Serrano
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